CALOR EN INVIERNO

La calefacción de la casa, aunque no es necesaria durante muchos meses, representa más o menos un 15% de tu factura eléctrica.

 
DISEÑO DE LA CASA

Aísla el techo y las paredes, y en zonas muy frías aísla también el suelo.

Sella los huecos (alrededor de puertas y ventanas, entre el piso y los zócalos...) para impedir la formación de corrientes.

Utiliza suelos de losas de cemento y material pesado de construcción en el interior. Absorben y guardan el calor durante el día, y reducen su pérdida por la noche.

Instala cortinas gruesas, que ajusten entre sí y que cuelguen de un riel o desde un saliente hasta el suelo, para reducir la fuga de calor por las ventanas.

Ponte ropa de abrigo para el frío. Es mucho más barato que recurrir a la calefacción para estar caliente.

Emplea a baja velocidad ventiladores de techo reversibles para que circule el aire caliente por toda la habitación.

Cierra la habitación que estés calentando. Es más eficaz calentar una habitación pequeña que un espacio grande y abierto.

Al seleccionar un sistema de calefacción, asegúrate de que es el más adecuado para el tamaño de la habitación, la actividad que realizas en ella y para la seguridad.
 
TIPOS DE CALEFACCIÓN

La calefacción por radiación (radiadores eléctricos, radiadores de gas, chimeneas y calentadores de hidrocarburo) calienta antes los objetos que el aire. Es muy adecuada para proporcionar una calefacción individual inmediata en habitaciones grandes en las que las personas no tengan mucha actividad.

La convección forzada (conectores eléctricos, acondicionadores de aire de ciclo inverso, calentadores de gas y la mayor parte de los calefactores móviles) dispone de un ventilador que fuerza la entrada de aire a un calentador, donde éste se calienta y es devuelto al exterior como aire caliente. Estos calentadores están diseñados para calentar el aire de la habitación y son adecuados para habitaciones en las que las personas se muevan mucho.

Los calentadores por convección (ciertos calentadores eléctricos, de gas o de gasóleo, estufas de combustión lenta y algunos bancos calefactores) hacen circular aire caliente por la habitación mediante corrientes de aire naturales.

Los paneles y columnas rellenos con aceite se calientan lentamente, por lo que son adecuados para calentar habitaciones pequeñas durante largos períodos de tiempo, especialmente si varias personas utilizan esas habitaciones.

Casi todos poseen control termostático. Su temperatura de superficie poco elevada los hace seguros para niños pequeños.

La calefacción por conducción (mantas eléctricas y recipientes de agua caliente) transmite el calor directamente al cuerpo. Es ideal para el uso personal.

La bomba de calor absorbe calor gratuito del exterior, mediante un compresor, y lo cede al interior de la vivienda. Es interesante su uso con la calefacción por suelo radiante, que requiere temperaturas de sólo 300-350º C.

El uso más habitual de las bombas de calor es como unidades climatizadoras individuales de baja potencia. Poseen también la ventaja de poder funcionar en forma bivalente alternativa con una inversión económica inferior, siendo su funcionamiento más sencillo, su C.O.P. más alto, y su rendimiento de caldera mejor. También pueden ser utilizadas en grandes instalaciones.