• El año 2012, declarado por la ONU Año Internacional de las Cooperativas, ofrece el marco idóneo para la reflexión sobre el rol de las cooperativas en el diseño de un nuevo motor de crecimiento sostenible e inclusivo, que haga emerger de la actual crisis una economía social de mercado altamente competitiva.
  • El documento adoptado resalta la necesidad de emprender reformas estructurales en los actuales mercados de productos agroalimentarios, por considerar que los circuitos de comercialización convencionales no ofrecen la debida transparencia en la formación de los precios, a la vez que se producen costes ambientales innecesarios derivados de una distribución ineficiente en términos energéticos.
  • Con el propósito de acortar los circuitos de comercialización para mejorar la conexión de la oferta y la demanda en red, el dictamen justifica la idoneidad del modelo cooperativo para optimizar el valor compartido entre los diferentes actores de la cadena de valor agroalimentaria y cimentar la sostenibilidad de los modos de producción y consumo.

Es necesario emprender reformas estructurales en los actuales mercados de productos agroalimentarios acordes con los retos planteados en la Estrategia Europa 2020 y otras iniciativas comunitarias. Los circuitos de comercialización convencionales no ofrecen la debida transparencia en la formación de los precios, lo que genera graves desequilibrios en la capacidad de negociación de sus actores perjudicando a productores y consumidores (eslabones primero y último de la cadena). Asimismo, se producen costes ambientales innecesarios derivados de una distribución ineficiente en términos energéticos, como es el caso del almacenamiento frigorífico de alimentos frescos fuera de estación y su transporte a mercados muy alejados del lugar de producción.

La reformulación del mercado debería orientarse en torno a un diseño circular, favoreciendo acortar los circuitos de comercialización para mejorar la conexión de oferta y demanda en red, promovida desde sus unidades más básicas en un contexto innovador y tecnológicamente avanzado.

Las cooperativas, a través de sus principios y valores identitarios, contribuyen a unas relaciones comerciales equitativas y sinérgicas que coadyuvan al reequilibrio de la cadena de valor agroalimentaria conjugando intereses, optimizando el valor compartido y cimentando la sostenibilidad de los modos de producción y consumo.

Igualmente, la integración cooperativa asegura una mayor trazabilidad a lo largo de todo el proceso, tanto en el ámbito de la calidad como en el de la formación de los precios, lo que implica, a su vez, optimización de recursos y mayor eficiencia. A ese respecto, en tanto que fórmula empresarial emergente, la Cooperativa Integral se erige como una empresa que produce bienes o servicios para satisfacer las necesidades colectivas de un territorio, mediante la movilización conjunta de los actores concernidos.

De cara a las instituciones comunitarias, el CES Europeo demanda que impulsen la promoción del modelo cooperativo mediante la adopción de políticas que contemplen las oportunas medidas en todos los órdenes: jurídico, económico, fiscal, técnico, etc.

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